Judex relacionado

Mientras Pathé gana terreno a su rival Gaumont en el ámbito de la de distribución de películas, la secretaria de producción de este último, Alice Gay, deja su cargo, recomendando al joven Louis Feuillade, periodista y ocasional colaborador de la productora, para que se haga cargo de la dirección de los proyectos audiovisuales de la compañía. Estamos en el año 1905 y esto no ha hecho nada más que empezar. Tres años después,  el cine ha dejado de ser una atracción de feria para acercarse a una amplia gama de espectadores, de repente, interesado en las capacidades narrativas del nuevo medio. La distribución horizontal, de índole masiva, concebida por Pathé, encuentra un sabio acomodo en terrenos cada vez más alejados del vodevil. Feuillade trabaja para la competencia y ha entendido el mensaje. Saca la cámara a la calle y rueda en exteriores, aplicando texturas realistas (y reconocibles para el espectador) sobre las que después va a aposentar un filamento de cine de género. La base de dicho cine será la Literatura. A sus primeras realizaciones le va a seguir una prolífica carrera que le terminará convirtiendo en uno de los directores más fecundos (por encima de los quinientos títulos) de la cinematografía mundial. En los albores de la Primera Gran Guerra, Feuillade pergeñará la adaptación en formato serializado del Fantomas de  Marcel Allain y Pierre Souvestre, obra de aprendizaje en el campo del cine de género que tendrá como colofón, su serial más (re)conocido, Los Vampiros, protagonizado por Musidora, acerca de una banda criminal parisina que aprovecha la noche para hacer sus fechorías. En su mezcla de cine policiaco constantemente asediado por imágenes oníricas, composiciones visuales recurrentes y un estilo decididamente transgresor (también en su contenido conceptual: la burguesía es acosada y atacada por doquier), se convierte en un referente del cine para los surrealistas. Ajeno a las implicaciones intelectuales que, en el futuro, proyectaría su película, pero no al éxito de la fórmula, Feuillade se convida a adaptar un guión coescrito por Arthur Bernède, acerca de un hombre que busca vengarse de un banquero sin escrúpulos, a la sazón traidor a la causa de su padre.

Judex

Cuando Judex se estrena en Francia en 1916,  Georges Franju tiene poco menos que cuatro años. La Primera Guerra Mundial sigue devastando a media Europa. La involución social y la necesidad invaden las calles: los periódicos miran resignados al frente de batalla. Sin duda, la vocación documentalista de Franju tomará como germen esta época de carestía y de contradicciones. Preocupado por preservar, restaurar y conservar el cine de otra época, Franju funda la /Cinemateque française/ en 1936 (sobre la base del /Cercle du ci/nema, cofundando por el coleccionista Henri Laglois), cuya pequeña sala de proyección albergaría, en la pantalla y frente a ella, ya mediados los cincuenta, a toda la plana mayor de la Nueva Ola francesa. En el cine de Franju (documental y de género) cabe una visión de la cotidianidad de índole surrealista, tangencialmente poética, aunque no se caracterice por su exhibición de la belleza sino por subrayar lo que tiene de tenebrosa, incluyendo un trasfondo de raro lirismo. No va a ser difícil atisbar, entonces, una cierta paridad conceptual entre el cine de Franju y el de Feulliade. Ni siquiera el propio Franju era ajeno a dicha asociación, siendo uno de sus habituales propósitos la adaptación del serial Fantomas. Algo que, sin embargo, sí lograría con Judex en 1963, cuyos créditos entroncan con el creador de Judex en la figura de Jacques Champreaux, adaptador y coguionista de la revisitación, hijo del cineasta Maurice Champreaux (director de alguna de las producciones de la Gaumont, incluyendo el primer remake sonoro de Judex en 1934) y nieto del propio Louis Feuillade, cuyo espíritu volvería a evocarse en la no menos folletinesca Nuits Rouges en 1974, y en la serie televisiva a la que dio lugar un año después,  donde el propio Champreaux volvería a interpretar el rol del enmascarado protagonista.

No acabarán aquí las asociaciones entre Franju y Champreaux. Ya verán.

J. P. Bango

02/01/2009 - 17:54

Hernán el día 03/01/2009 - 05:36

Asociaciones exquisitas y reveladoras, cuánto cine en tan pocas líneas...
Saludos.

J.P.Bango el día 03/01/2009 - 12:15

Un placer leerle por aquí, camarada Hernán.

wxrppicz el día 31/12/2009 - 11:25

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