Sueños

Es difícil medir la ilusión no ya por intangible sino por ser especie extraña. Y cuando se encuentra un parangón que la mida, no tarda en olvidarse en un rincón, enferma de dudas… o de conformismo. Es duro, en fin, abrirse paso entre la selva únicamente con ganas. Sin embargo, hay veces, ya veis, que el camino se torna repentinamente transitable, como si de veras, la maleza se hubiera convertido en un decorado de cartón piedra  y las bestias, otrora despiadadas y hambrientas,  se fueran apartando mientras avanzas, aún con paso lento, en busca del objetivo deseado.

Es ahora, digo, con el ego lleno de agasajos, cuando a uno le viene a la cabeza mirar a atrás con voz nostálgica, viéndose embarcado en una idea cuya génesis uno siempre pensó que era utópica;  más que eso: sintiéndose parte de un proyecto cuyos primeros bosquejos se gestaron ya hace unos meses, en varias conversaciones casuales, con agentes varios, siempre a distancia, acerca de si era posible hacer realidad una entelequia. Y es ahora, vuelvo a decirlo, que lo que estaba lejos ha dejado de estarlo, cuando uno empieza a pensar que era posible. Que ha sido posible. Y no puedo más sino congratularme. Los agradecimientos ya los daré personalmente.

Sin embargo, no queda apenas tiempo siquiera para saborear el fruto conseguido, subsumido en la vorágine del trabajo constante; de la ansiedad, que aprieta más de lo que parece; de la necesidad ineludible de cuadrarlo todo aunque hablemos de círculos; de convertir la exigencia en un estímulo, y el estímulo en orgullo, aquí comparado al que ostenta un padre primerizo; aquél capaz de convertir la utopía en una realidad tangible, más que eso: en una oportunidad para que yo mismo, que estoy a este lado vomitando textos y alegorías,  y tú, que estás al otro lado expectante deseando encontrar un sentido a esto que te digo, participemos de forma activa de esta singular aventura que es disfrutar el Cine en el mejor de los espacios posible,  en todas sus versiones y manifestaciones, como ejemplo: dejándonos llevar por esto que aquí se nos propone.

Uno siempre presumió de no dejarse tentar por escenarios utópicos. El día 24, sábado por la noche, cuando tú y yo nos veamos en la gala, vindicaremos nuestro derecho a soñar despiertos.

J. P. Bango

14/01/2009 - 11:56Comentarios (8)

Hambre de Cine

Hay un aura “carpantiano” en la definición de los personajes de Fulano y Mengano, que en realidad no se llaman Fulano ni Mengano sino Carlos (Juanjo Menéndez) y Eudosio (Pepe Isbert). Al igual que el personaje creado por Escobar en 1947, tanto Carlos como Eudosio participan de una sociedad voraz y superviviente y, sobretodo, eternamente hambrienta, hasta tal punto que todos los intentos de propiciarse el sustento alimenticio acaban en fracaso, intensificando los términos de su frustración (aquí severamente personalizada en el personaje de Carlos).

Fotograma de Fulano y Mengano

Jesús Franco no adapta al personaje de tebeo de Escobar sino la novela “Proceso personal” de José Suárez Carreño, escritor mexicano autoexiliado en España y de beligerante actividad política. Premiadísimo escritor de la posguerra (incluyendo un Premio Nadal), los últimos años de la década de los cuarenta los pasará, el bueno de Suárez Carreño, en la cárcel, adonde es confinado como consecuencia de su actividad antifranquista (cuya huella se aposenta en sus textos, todos de un indudable calado social). Su voluntad filo-demócrata le hará partícipe del Contubernio de Munich en 1962, ya abandonada su carrera literaria, no así su consideración de impenitente opositor en otras tribunas y medios.

La cárcel, un territorio conocido para Suárez Carreño, se puebla en Fulano y Mengano de rateros de perfil bajo, supervivientes y paletos, entre cuyas filas encontramos a estos dos, que dicen no haber hecho nada y que la sociedad deja a un lado, incluso cuando se saben fuera de presidio. Ambos representan dos maneras de enfrentarse a la realidad de la posguerra bien distintas: uno la encara apelando al optimismo, sin dejar de compadecerse por su falta de suerte, aceptando su situación resignadamente pero sin dejar de pensar en el futuro; el otro, se enfrenta a si mismo con proclamas pesimistas, invocando al rencor o al odio, como gato “panzarriba”, como si, de veras, no hubiera otra opción en el horizonte que dejarse llevar, o dar la espalda al mundo. Entre ambos surge el rostro y la sonrisa de una chica llamada Esperanza (Julita Martínez). Nunca un personaje conoció un nombre tan explícito.

La sociedad, en fin, frustrada encuentra en el esperpento y en la sátira una onerosa vía de escape. Lo hace a través de los tebeos, la literatura y el Cine. Una extraña conjunción de éstas se propone en Fulano y Mengano (1959), una modesta pero ácida comedia sarcástica de Joaquín Luis Romero Marchent. Una cinta profundamente reveladora, ya lo digo. Véanla si pueden; el Cine quiere hacerla justicia.

J. P. Bango - Comité de Selección

11/01/2009 - 00:29Comentarios (0)

El Retroback político

Mesamadero referente en Retroback

Gracias a Mesamadero, como siempre, disfrútenla ;-)

Agradecimientos a Pocketguia - Granada.

09/01/2009 - 22:29Comentarios (1)

Judex relacionado

Mientras Pathé gana terreno a su rival Gaumont en el ámbito de la de distribución de películas, la secretaria de producción de este último, Alice Gay, deja su cargo, recomendando al joven Louis Feuillade, periodista y ocasional colaborador de la productora, para que se haga cargo de la dirección de los proyectos audiovisuales de la compañía. Estamos en el año 1905 y esto no ha hecho nada más que empezar. Tres años después,  el cine ha dejado de ser una atracción de feria para acercarse a una amplia gama de espectadores, de repente, interesado en las capacidades narrativas del nuevo medio. La distribución horizontal, de índole masiva, concebida por Pathé, encuentra un sabio acomodo en terrenos cada vez más alejados del vodevil. Feuillade trabaja para la competencia y ha entendido el mensaje. Saca la cámara a la calle y rueda en exteriores, aplicando texturas realistas (y reconocibles para el espectador) sobre las que después va a aposentar un filamento de cine de género. La base de dicho cine será la Literatura. A sus primeras realizaciones le va a seguir una prolífica carrera que le terminará convirtiendo en uno de los directores más fecundos (por encima de los quinientos títulos) de la cinematografía mundial. En los albores de la Primera Gran Guerra, Feuillade pergeñará la adaptación en formato serializado del Fantomas de  Marcel Allain y Pierre Souvestre, obra de aprendizaje en el campo del cine de género que tendrá como colofón, su serial más (re)conocido, Los Vampiros, protagonizado por Musidora, acerca de una banda criminal parisina que aprovecha la noche para hacer sus fechorías. En su mezcla de cine policiaco constantemente asediado por imágenes oníricas, composiciones visuales recurrentes y un estilo decididamente transgresor (también en su contenido conceptual: la burguesía es acosada y atacada por doquier), se convierte en un referente del cine para los surrealistas. Ajeno a las implicaciones intelectuales que, en el futuro, proyectaría su película, pero no al éxito de la fórmula, Feuillade se convida a adaptar un guión coescrito por Arthur Bernède, acerca de un hombre que busca vengarse de un banquero sin escrúpulos, a la sazón traidor a la causa de su padre.

02/01/2009 - 17:54Comentarios (3)

Confirmados: Estarán en Retroback09

Invitados de lujo en Retroback

23/12/2008 - 23:11Comentarios (10)