Charles Chaplin: un personaje universal

13/01/2010

Charles Spencer Chaplin nunca se consumió en un único registro, sino que era un artista versátil como pocos, siempre pensando en la evolución y en el progreso tanto de sus creaciones como de la propia vida. No sólo interpretaba, también dirigió películas como: La quimera del oro, Tiempos modernos o El gran dictador, además, guionista y compositor de la música de sus films. Un auténtico símbolo para las vanguardias.

Chaplin fue confeccionando y perfilando, poco a poco, su propio personaje. Admirado por todas las clases sociales, entre ellas: la obrera. Sin olvidar el sector artístico e intelectual de las vanguardias que en muchas ocasiones se sirvieron de Charlot como fuente de inspiración artística. De esta manera, surrealistas, dadaístas, e incluso, contructivistas se percataron del valor intrínseco de un personaje que, a veces, se difuminaba y confundía con su creador: una dualidad que dio mucho juego. Todos se rindieron ante los encantos del pequeño vagabundo.

El artista no era precisamente un conformista, sus temas preferidos: los sociales, lo cual le supuso algún que otro quebradero de cabeza con los ordenes establecidos. Los medios conservadores estadounidenses catalogaron de inmorales los valores transmitidos por Chaplin. He aquí unas de las razones para que su personaje evolucionase y se transformase forzosamente. Una oscilación y un giro de Charlot que sólo se puede entenderse atendiendo a una serie de factores externos. El tono burlesco que caracterizaba su primera etapa tuvo que ser sustituida por lo cómico, lo melancólico y el sentimentalismo. Chaplin tuvo que adaptarse y empalizar con su nuevo personaje, lo cual no le resultó complicado, pues siempre mostró un gran dominio para moldear y controlar su creación.

Chaplin mostró ser muy audaz, no sólo por reinventar su personaje, sino por hallar las claves para empalizar con el público. Por estas razones, la única idea perseguida es proporcionar situaciones embarazosas y ridículas. Creando así escenas que buscan colocar a los demás en tales situaciones. Siendo el humor el arma más corrosiva para lograr sus fines. Pues para él la única visión de la sociedad es aquella que tiene sentido satírico y que lleva a la reflexión sobre la relación entre las clases sociales. Para lograr la risa el ha estudiado dos elementos, y muy bien. Por una parte, el placer del público al ver la riqueza y el lujo en ridículo. Y otra, la tendencia de éste a experimentar las mismas emociones que los personajes. Por ello el pueblo se divierte al ver que las personas ricas llevan la peor parte. Chaplin es un buen conocedor de los resortes psicológicos de la risa. Pues, siempre detrás de lo cómico perseguía la esperanza de una vida mejor.