Humphrey Bogart: un caracter imperturbable

13/01/2010

Un hombre ataviado con gabardina elegante, de incombustible cigarrillo en mano, de permanente vaso de güisqui y de carácter imperturbable, Humphrey Bogart, se convertirá en la estrella homenajeada del retroback, en su segunda edición. Un seductor del celuloide que no lo tuvo fácil en sus inicios como actor, tuvo que trabajar con ahínco para ganarse el papel de galán y cínico embaucador. Además, fue uno de los principales impulsores de la protesta en Washington contra la Caza de Brujas, Bogie era también una celebridad y un personaje muy querido fuera de la pantalla.

La incursión Humphry Bogart en el mundo de la interpretación vino con el debut en un corto musical llamado "Broadway's Like That" (1930).Su clásica tipología de duro se establecería en esos años 30, cuando protagonizó para la Warner un buen número de títulos en los que la psicología de sus caracteres venía definida por una actitud inclemente y raramente imperturbable.

Tras "El último refugio" (1941), un espléndido título que se convertiría en uno de los trabajos más aclamados de su protagonista, aclamación le llegaría a su protagonismo en el debut como director de John Huston, "El halcón maltés" (1941), film en el cual Bogart interpretaba de manera espléndida al detective Sam Spade. A partir de ahí, el actor neoyorquino se convertiría en uno de los grandes iconos del cine. Al año siguiente, "Casablanca" (1942) de Michael Curtiz haría de él un ídolo y un mito para todas las generaciones cinéfilas.
De la cantidad de títulos que Bogar protagonizó en la década de los 40 son esenciales, "Tener y no tener" (1944), título clave de Howard Hawks, que le sirvió para conocer al amor de su vida, Lauren Bacall, "El sueño eterno" (1946), también dirigido por Hawks,"Cayo Largo" (1948) de John Huston, "El tesoro de Sierra Madre" (1948) de nuevo con Huston.


Si los años cuarenta fueron buenos para su carrera cinematográfica, los cincuenta continuarían por los mismos derroteros. "La reina de Africa" (1951) dirigida por su amigo John Huston, , "La condesa descalza" (1954) de John L. Mankiewicz, "La burla del diablo" (1954) de John Huston, "Sabrina" (1954) de Billy Wilder, y su último film, la obra maestra de Mark Robson ambientada en el mundo del boxeo "Más dura será la caída" (1956) suponen los últimos títulos de una filmografía extraordinaria.